Tomemos el aperitivo, invito yo

Disfrutar de los pequeños placeres es uno de mis mandamientos ante la vida. Siempre lo tengo presente. Tomar el aperitivo en fines de semana, durante las vacaciones o cualquier día porque sí, es uno de ellos. Cualquier excusa es buena para salir a las calles y descubrir lugares nuevos en los que disfrutar de este noble arte. En Madrid somos unos expertos en eso de abrir el apetito, creo que esa es la finalidad del aperitivo: una pequeña comida para “animar” a nuestro cuerpo antes de la comida principal. Aunque yo prefiera alargarlo mucho más, si me dejan, hasta la merienda, ¿por qué no?

Y ya que estamos metidos en faena, me gustaría recomendar algunos de mis sitios favoritos para tomar el aperitivo. A lo que ya los conozcan, siempre pueden repetir y a los que no, ya están tardando en descubrir estos lugares:

Paseando por El Rastro de Madrid, además de encontrar objetos insospechados y disfrutar del Madrid más auténtico, hay que parar en El capricho Extremeño (calle Carlos Arniches, 30). Ideal para probar sus famosas tostas a precios realmente atractivos y su vinito de Cañamero. Aviso para posibles visitantes: sólo abren los sábados y los domingos.

Otro sitio perfecto para el aperitivo, sobre todo si eres amante del buen vermú o vermut (os dejo la elección a vosotros, lectores) es Bodegas Ricla (calle Cuchilleros, 6). La primera vez que pasé por la puerta era mucho más pequeña y fue mi padre el que me habló de esta taberna tan castiza situada en pleno corazón madrileño, famosa por tener el mejor vermú (ahora elijo yo) de grifo de la ciudad. He vuelto con mis amigos en una de esas jornadas sin hora de cierre y siempre es buen momento para repetir. Muy recomendable.

Andamos un poco por el corazón de la ciudad hasta llegar a Bodega La Ardosa (calle Colón, 13), a pocos metros de la famosa calle Fuencarral. Local de tradición cervecera con más de un siglo y medio de vida. Su tradicional tortilla de patata, las anchoas del cantábrico o la cecina de León están entre sus especialidades más demandadas por la clientela. Gran ambiente asegurado y servicio eficaz y rápido.

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Sigo mi ruta y toca visitar la taberna Los caracoles (calle de Toledo, 106). Imagino que a muchos de vosotros os espanta la idea de comer estos “bichitos”. A mi, al principio también, pero una vez que los probé, hace ahora algunos años, he de confesar que me encantan. Su salsa, más. Dicen que son los auténticos de Madrid. Y yo prefiero comerlos en verano, manías que tiene una. Para los que no os guste demasiado esta propuesta, seguid leyendo…

Juana la Loca (plaza de Puerta de Moros, 4). Ésta alternativa seguro que os encanta por su variedad y buen ambiente. Lugar de obligada visita en la ruta del tapeo madrileña. Famoso por su pincho de tortilla. Eso si, durante el fin de semana, olvídense de coger mesa, suele estar bastante lleno. Ideal para una “cervecita amiga” o un vinito blanco, amigo. ¿Seguimos?

Ahora ya que se nos ha hecho tarde será buen momento de terminar esta personal ruta, no sin antes tomar un mojito en la terraza/azotea de El Viajero (plaza Cebada, 11). Una manera inmejorable de finiquitar una jornada gastronómica donde el tapeo ha sido el único protagonista.

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¿Os ha gustado? Pues ya saben…

Disfruten. Nos leemos pronto.

LCDQ

 

4 comentarios en “Tomemos el aperitivo, invito yo

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