Ya nada volverá a ser como antes

Hace unos días no pude evitar sumergirme en una conversación que, a mi lado, en el metro, mantenían una madre con su hija, hablaban de todo un poco, de lo divino y de lo humano, que si sí que si no, que si hoy no ceno en casa o que si mañana he quedado…En fin, esto en realidad no es lo que captó mi atención pero sí cuando la madre explicaba lo mal que lo pasaba cuando su hija se retrasaba a la hora de llegar a casa.

“Si me dices que a las 23.30 estás casa y son las 24:00 y no has llegado lo paso fatal…”

Creo que a todos nos suena familiar esta frase, está grabada en cada una de nuestras mentes porque todos, de una manera o de otra, más tarde o más temprano, lo hemos escuchado alguna vez. Y es verdad. Y, entonces, es muy probable que (todos) pensáramos lo mismo: ya-está-la-pesada-de-mi-madre-con-la-misma-historia. “Pero si estoy en la puerta!”, bien podría ser la respuesta más recurrente…

Pero donde realmente quiero llegar, después del sermón que les he soltado así sin comerlo ni beberlo (mis disculpas) es que, al fin y al cabo, todos cambiamos. La edad, las circunstancias…la vida. Lo que ahora nos parece exagerado, banal o incluso divertido se convertirá en algún momento de nuestra vida en una preocupación, una necesidad o un deber. Ay! el sentido del deber…de eso nos podemos ocupar otro día, que hay para rato.

El caso es que llega un punto en la vida, en mi caso puede que esté pasando de lleno por él (ya saben , la emoción durante estos días, que es mucha, hace que saque mi vena más trascendental, poética y filosófica), en el que empiezas a mirar las cosas de otra manera.

Lo que antes parecía un mundo, un problemón comparable con una catástrofe nuclear, ahora es probable que te provoqué hasta risa. Cada edad con sus problemas, venga. Con 15 te morías con un suspenso o si regañabas con tu “best friend forever and ever”  y ya ni hablemos de amoríos…Pero no me digan que no les resulta de lo más divertido recordar esto. Eso era lo más. Los problemas vienen con la edad, amigos. Pero aquí estamos para plantarles nuestra mejor cara.

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Te das cuenta que las personas vienen y van y sólo algunas, muy pocas, permanecen siempre. No hablo de de algo más serio, no crean. Les diré una cosa, este punto, el de la entrada y salida de personas en la vida de uno, es lo que peor llevo, me cuesta horrores, no lo digiero bien, que quieren que les diga, pero hay que afrontarlo y aceptarlo, porque es así. Personas que, por muy lejos que estén, siempre las sientes a tu lado (desde aquí, gracias amigo por confirmar desde París que acudirás al gran evento), un mensaje, una palabra, un qué tal. En cambio hay otras, que siempre has sentido cerca, y, de repente, ya no están o están pero no. Como decía aquella canción: “ya nada volverá a ser como antes”. Ya me entienden. Esto es difícil de aceptar, pero oigan, de todo se sale. Y saldremos, vaya si lo haremos.

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Quieres a tus padres de otra manera, pero más que nunca. Empiezas a ser consciente de que nunca podrás devolver todo lo que han hecho por ti. Jamás. Vayamos asumiendo este punto desde ya. Por cierto, sois los mejores, qué se le va a hacer.

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Te interesan cosas que antes ni sabias que existían. A cómo está el kilo de tomates, es un ejemplo. Si el color de la pared pegará con el del cabecero de la cama, otro. Y que escuchar las noticias más relevantes del día sea de las primeras cosas que haces al levantarte, otro más. Por favor, necesito que me digan que también han pasado por esta fase para no sentirme (un poco) mayor.

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Empiezas a saborear, como nunca antes lo habías hecho, los pequeños placeres de la vida: un paseo, una sobremesa, una peli, esa canción una y otra vez, la comida de mamá, la voz de alguien a quien quieres, una tarde sin hacer nada…

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Te preocupa tu salud, tu físico, tu bienestar. Ojo. Empiezas a cuidarte, por dentro y por fuera. Pero de una manera de lo más natural. A mi me ha dado por el running (qué original, eh!), bueno estoy empezando, ya les contaré mis avances. Pero parece que promete, me ayuda a liberar tensiones y a despejar mi mente…que buena falta hace.

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Empiezas a vivir, pero de vivir de otra manera…

LCDQ

14 comentarios en “Ya nada volverá a ser como antes

  1. La cesta de mi bici dijo:

    Madre mía, que me he emocionado y todo!! Totalmente de acuerdo en cada uno de los puntos. Nos hacemos mayores y es cuando empiezas a disfrutar de esas cosas que antes ni siquiera se te pasaban por la cabeza. Y ves como ahora los días, los meses, los años, pasan a mayor velocidad que antes. A mi, al menos me pasa.

    Un besote!

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  2. negrocomounanochesinluna dijo:

    Totalmente de acuerdo con lo que escribes hoy.

    Sobre los padres, para mí la clave fue cuando me descubrí pensando en cómo aliviarlos de tal o cual trance, en vez de que me lo aliviaran ellos a mí. Apoyarlos yo a ellos y no al revés, como de pequeños.

    Y en cuanto a los amigos/amores, es parecido. Echo la vista diez años atrás y de la gente que me rodeaba no queda apenas nadie. Pocos, pocos, incluidos los entonces considerados fundamentales.

    Así que procuro hacerme a la idea de que dentro de diez años, apenas estarán cuatro gatos de la gente que hoy es importante para mí.

    Y en realidad yo también llevo eso FATAL. Pero es que es así. 😭 Y al final no hay más clave que intentar disfrutar y ser conscientes de los momentos.

    Más que eso no hay nada. 🙂

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    • lachicadelquinto dijo:

      Lo primero GRACIAS por el comentario. Y lo segundo es algo que me han dicho esta misma mañana: “a las personas se la echa de menos si realmente merecen la pena, si no, no” Pues eso, como bien dices: “más que eso no hay nada” 🙂
      Un saludo

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  3. amantedeloslunes dijo:

    teniendo en cuenta que tengo 15 años podría identificarme con la chica que hace sufrir a la madre porque llega a las 24 en vez de a las 23:30. Al leer este post me has hecho pensar, no se en qué, pero hay algo que dentro mío ha decidido cambiar. Puede que ahora no me preocupe tanto por estas cosas que la gente de 15 años se preocupa, pero puede que no lo pueda evitar. Supongo que con el tiempo yo también me reiré de las memorias y empezaré a preocuparme por el precio del quilo de los tomates.
    Un beso 🙂
    http://www.eleutheromaniavictim.blogspot.com

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  4. Patricia dijo:

    ¡Fantástica entrada! Me ha entrado hasta morriña de lo identificada que me he sentido con lo que escribes.

    Es cierto que pasa el tiempo, pasa la vida, y aunque poco a poco, vamos cambiando. Todos cambiamos, aunque no lo notemos en el día a día. De repente miras atrás y te das cuenta que lo que ayer te preocupaba hoy te parece insignificante, y hasta tonto. ¡Es ley de vida!

    ¡Un beso!

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