Me gustaría pero no puedo, de momento.

Desde que empecé con esto del blog, hace ahora casi 8 meses (cómo pasa el tiempo), nunca había estado más de una semana sin mi cita personal con la pantalla. Perdónenme, lo primero, pero es que este periodo de la vida en la que te enfrentas a cambios (drásticos, en ocasiones) hace que vivas en una continúa vorágine de sentimientos y acontecimientos.

Bien saben que me enfrento a uno de los retos más importantes de mi vida: la boda y, por otro lado, pronto cambiaré de casa también, por lo que el día a día (aunque quiera o intente disimularlo) es una verdadera caja de sorpresas. Llamadas del banco, de la tienda de muebles, de la maquilladora, florista, etc., y así un lunes cualquiera, por ejemplo. Llegar al viernes tranquila es toda una quimera para mi. Y despertarme relajadita, un sueño lejos de poder cumplirse.

Y no es que no tenga tiempo para escribir, no es eso. De hecho escribir es como una balsa se aceite en medio de todo este caos (bonito, pero caos). El problema es que me gustaría poder contar y transmitir tantas cosas pero no sé ni por dónde empezar.

Me gustaría hablaros de mi vestido, pero no puedo. Bueno, no puedo ahora, porque en unos meses amenazo con algún post dedicado a una de las cosas más bonitas en esto de organizar una boda. “El secreto mejor guardado”, dicen por ahí. Solo puedo adelantar que mi experiencia está siendo perfecta. Así de simple.

Me gustaría hablaros de la sensación única, emotiva e indescriptible de pisar por primera vez mi futura casa. Pero es eso, indescriptible. Imposible poder definir esa sensación, mezcla de la felicidad más absoluta con una pequeña dosis de miedo ante lo nuevo y desconocido.

Me gustaría hablaros de aquellas personas que me (nos) están acompañando en esta nueva aventura. Pero todo a su debido tiempo.

Me gustaría hablaros de sorpresas, de todo. Pero no.

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Me gustaría deciros que todos los días, de camino al trabajo paso por una rotonda con una fuente en medio. Mi ritual es el siguiente: me paro en el semáforo, bajo la ventanilla y respiro profundamente mientras escucho el hipnótico sonido del agua al caer, después el semáforo torna su color y, de nuevo, vuelta a la realidad. Me gustaría poder contarlo, pero me tomarían por loca, cuanto menos.

Me gustaría poder deciros que me he pasado lo últimos días recopilando fotos de posibles peinados para el gran día y que, lejos de agobiarme con este tipo de cosas, me encantan y disfruto muchísimo con ello. Me relajan y me divierten al mismo tiempo. Tengo tal colección de imágenes que bien podría estar peinándome de manera diferente cada día, de aquí a final de año. Pero yo lo tengo claro.

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Me gustaría poder deciros que últimamente no hago más que ver piñas por todos lados. En forma de jarrón, aplique para la pared, ilustraciones con la dichosa fruta… Y el caso es que no sé si me gusta o me espanta. Pronto lo averiguaré.

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Me gustaría poder deciros que este fin de semana he estado de despedida de solteros (sí, leéis bien) y me lo he pasado pipa. Casa rural. Amigos. Risas y sol. Cata de vinos incluida. Emoción. Y alguna que otra lagrimita. Qué ganas.

Me gustaría poder deciros que los carteros reales están preparándose y las invitaciones están al caer (emoción).

Me gustaría hablaros de tantas cosas, que no puedo, de momento.

LCDQ

3 comentarios en “Me gustaría pero no puedo, de momento.

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