Crucemos el río de una vez

¿Por que nos empeñamos en seguir atados a ciertas cosas o personas por miedo a lo desconocido? ¿Por miedo a cerrar etapas? La vida nos va poniendo en el camino una serie de señales, obstáculos, signos, acontecimientos, que nos hacen dar un paso más, seguir adelante mientras damos la espalda a ciertas cosas o, a veces, incluso, a personas. No en el sentido negativo, nunca. El ciclo de la vida. Es así como prefiero llamarlo.

La vida, al fin y al cabo, consiste un poco en eso, en coger cosas que nos suman e ir dejando otras que nos restan, que son innecesarias y que no aportan nada o poco a continuar ese largo proceso que es vivir. Yo estoy en ese camino y, desde luego, cumplo a rajatabla con este ejercicio. Cargar la mochila sólo con lo realmente necesario. Ese es mi lema. Pruébenlo, da resultados.

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Cuando una puerta se cierra se abre una ventana” o “No hay mal que por bien no venga“. Nada más cierto que esto. Todo pasa por algo. Y, en la mayoría de los casos, ese algo siempre trae cosas buenas. Siempre. Ese lado bueno de las cosas del que hablan. Existe, solo hay que dar con él. No daré detalles pero, aquí, la que escribe estas líneas, puede dar fe de ello. Y tanto. Un pie delante del otro y a seguir caminando, que de eso se trata.

Hace unos días hablaba de la importancia de decir adiós (pueden leerlo aquí). De empezar cosas nuevas mientras decimos adiós a otras. Estar dispuestos a lo que la vida nos tenga preparado. Saber adaptarse a las circunstancias. Al día a día. Y eso que nos llevamos. La vida son etapas que hay que ir cumpliendo y superando. Esas señales, a veces imperceptibles, en las que la vida nos dice ” por ahí no”, “esto no era bueno para ti” o un simple “espera un poco”. Esas señales siempre tienen un motivo escondido que sólo algunos encuentran. Sólo hay que saber escucharlas. A veces pasa mucho tiempo hasta que conseguimos descifrar el mensaje, pero cuando ese momento llega es realmente satisfactorio. Todo, de repente, encaja.

¡Venga hombre! Que no estamos tan mal. Es más, estamos mejor que nunca, ¿no creen?. Qué sabio es el destino. Ahora lo entiendo todo. Igual hasta deberíamos dar las gracias. Quien sabe…

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Crucemos de una vez por todas ese río. De un salto y sin mirar atrás. Que me han dicho que desde la otra orilla las cosas se ven mucho más bonitas.

Que tengan un bonito día.

LCDQ

5 comentarios en “Crucemos el río de una vez

  1. La cesta de mi bici dijo:

    Una vez mas te has superado Bea! Me has puesto la carne de gallina, me has hecho recordar vivencias muy recientes, o todavía presentes, quizás. Yo crucé el río, o lo estoy cruzando, según como se mire. Y aunque a veces da miedo o vértigo, lo que espera seguro que merece la pena. Gracias por compartir tu filosofía de vida, porque sin querer, a mi me ayuda. Un besazo!

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