Reflexiones de una noche de noviembre: El tiempo

Ha llovido desde entonces, de hecho, sigue lloviendo. Y aquí nos encontramos, con casi 32 primaveras, con sus otoños, veranos e inviernos correspondientes, sin saltarnos ni uno ni otro, no vaya a ser que nos perdamos algo y para qué queremos más. Cómo decía la canción, cómo hemos cambiado, y vaya si lo hemos hecho. Echo la vista atrás y son muchas las cosas que me llevo, que me guardo, que se quedarán conmigo por siempre jamás, las buenas y las malas porque al final siempre se puede sacar alguna lección de todo. Aprendemos a vivir mientras vivimos, mientras contemplamos el paso del tiempo, los días fugaces, las horas pasajeras, los minutos eternos. Pero no debemos temerlo, nunca, que el tiempo todo lo cura, lo calma, lo suaviza y te enseña cosas que en algún momento creíste incompresibles.

29ae478e22a399f2316fbcb2e3d5f9ac

Porque es verdad eso de que el tiempo es oro, vuela. Un bien preciado que se va y no vuelve mas, que se queda ahí como un recuerdo soñoliento y, de vez en cuando, se nos aparece en forma de memoria.  Aunque no estoy de acuerdo en eso de afirmar que cualquier tiempo pasado fue mejor, ¿cómo? No, no…cualquier tiempo pasado es eso, pasado y no quiero condenar mi futuro pensando así. No removamos lo que ya disfrutamos. Lo pasado, pasado está.

Porque  todo pasa y todo llega y, al final, el tiempo pone a cada uno en su sitio. Solo hay que tener paciencia y darle tiempo…al tiempo. Y acabará llegando, no me cabe la menor duda. En mayor o en menor medida es así, y yo lo creo a pies juntillas, la experiencia de lo vivido y acontecido me hace verlo de esa forma.

Además, dicen que el tiempo todo lo olvida. Y, más que olvidar, sí creo que lo matiza, lo difumina, lo envuelve con un manto de serenidad absoluta. Con tiempo todo se hace mucho mejor, se ven las cosas con una perspectiva más nítida y clara, se aprecia la vida mucho mas bonita, si cabe. Cuanto menos, diferente. Y es bueno saber esperar cuando toca ser paciente y correr cuando hay que acelerar de golpe. Como dijo John Wesley “no tengo tiempo para tener prisa”. Pero olvidar, no. Me resisto a tener que olvidar lo que no quiero. Son recuerdos, son vivencias, son fracasos, son alegrías que sé que no volverán, pero son míos y ahí están, no les molesten.

57a12321cbe058f367d4862b2d9b8b6f

Es que han pasado tantas cosas desde entonces que te sorprenderías, que me sorprendería, pero la vida es así, con sus cambios de tiempo y compás incluidos. Ha pasado tanto tiempo…Y no, no le demos más vueltas porque no merece la pena, sé que el tiempo nos acabará dando la razón, si es que en algún momento nos la había quitado.

Y es muy probable que todo esto no sea más que un puñado de palabras sin sentido alguno, tecleadas en una noche lluviosa de inspiración o puede, también, que únicamente tengamos que leer entre líneas, ordenar este barullo de letras y descubrir lo valioso que puede llegar a ser el tiempo. Cojámoslo bien fuerte mientras dispongamos de él y dejémoslo marchar cuando sea la hora. Pero jamás, nunca, lo malgastemos con el firme convencimiento de que podemos recuperarlo cada vez que se nos antoje. Porque no, el tiempo que se va nunca regresa.

LCDQ

7 comentarios en “Reflexiones de una noche de noviembre: El tiempo

  1. La cesta de mi Bici dijo:

    Que bonita reflexión Bea! No se como lo haces, pero siempre me haces reflexionar con tus palabras. El pasado nos hace ser como somos en el presente, vivamos cada minuto y seamos conscientes del bien tan preciado que tenemos, el tiempo, la vida. Un besazo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s