Son las cosas del querer

El momento en el que te das cuenta de que toda carta era una carta de amor, todo mensaje era de amor, toda palabra, toda mirada, todo gesto era eso: amor. Sólo amor. ¿Pero sabes bien qué significa todo eso? No se trata de corazones con purpurina, ni de lazos, ni bombones, ni velas encendidas, ni rosas congeladas…Nada de eso.

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Te das cuenta de que no sólo es una cara bonita, un chico guapo con el que das paseos y te diviertes. Te das cuenta de que esa primera impresión que desvió tu mirada queda ya muy lejos de lo que realmente sientes ahora. Te das cuenta de que quieres ir más allá, que quieres conocer a esa persona, de verdad, no sólo captar la atención de aquellos a los que el azaroso y caprichoso destino les cruza en tu camino diario hacia la vida. Quieres medir sus miedos, compartir secretos, valorar los fracasos, que os miréis mientras el mundo loco éste en el que nos ha tocado vivir sigue un camino a veces no muy acertado…mientras vosotros estáis ahí al margen de todo y de todos. Eso es amor.

El tiempo hace que te des cuenta de que quieres estar a su lado, no sólo en esos ratitos de paseos y risas. Quieres estar en sus sombras para poder admirar sus luces. Darle la mano en los días de lágrimas y que él te abrace los días de vino y rosas. Soñar con compartir algún día todo y que ese momento acabe llegando. Llorar juntos por lo malo pero también por lo bueno. Tener metas, ideas, planes, objetivos y días para contarlos, darles la vuelta y desecharlos para después volver a retomarlos. Sois uno. Formareis algo vuestro, solo vuestro, con vuestras banderas, fronteras, leyes e idiomas. Eso es amor.

Son las cosas del querer.

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Y pasan los años y te das cuenta de que tu vida es y está si esa persona te acompaña. Al final todo acaba encajando, como una especie de rompecabezas. De hecho, si lo miras desde una perspectiva más o menos adecuada puede parecer incluso magia. Sí, siempre pensé que la magia era verdad, real, existía, se encontraba disfrazada de personas normales y corrientes. Sólo había que buscar un poco más, prestar la suficiente atención y ya está, aparecía sola.

Sin ninguna pretensión inicial todo acaba funcionando. Las cosas suceden cuando menos interés muestras en que sucedan . Y con la magia ocurre un poco esto. Es algo más sencillo de lo que, a primera vista, pueda parecer. Créeme. Sucede. Es posible que te esté pasando y apenas te des cuenta. Con el tiempo me entenderás. Acuérdate de ese rompecabezas que acaba encajando.

Todo esto es amor.

Y no. La magia no está en los primeros meses, ni siquiera en los primeros 365 días. Que va. La magia va extendiendo su halo envolvente poco a poco, lentamente, casi sin sentirlo. Hasta que, de imprevisto, te ves un día después de un buen puñado de años, en pijama, a cara lavada y con el pelo medio recogido mirando a esa persona al otro lado del sofá mientras una sonrisa se dibuja sola en la cara. Casi sin pensarlo pero sintiéndolo como nunca. Es él. No hay más. Ni dos. Esto debe ser el amor.

LCDQ

 

8 comentarios en “Son las cosas del querer

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