Que la vida nos pille bailando

Podemos bailar de alegría o por simple inercia. Podemos dejarnos llevar y que sea el ritmo el que nos envuelva con su sonido y magnitud. Podemos saltar todo lo alto que la fuerza nos de y que el brinco se acompase con esa melodía tan tuya, tan mia, tan nuestra. Bailar bajo la lluvia, de la misma manera que aquellos cantaban,  o con las estrellas como única compañía. Bailar con todos ellos formando un gran círculo mientras tú te subes a esa especie de banco y ejerces de maestro de ceremonia, de coreógrafo en prácticas o de profesor chiflado, mientras nosotros, esa masa ingente de locos, nos dejamos la piel en seguir tus pasos.

1e6d71c5d367211c6f293a3eb1590aed

Bailar con uno mismo, anhelada soledad, sin que nadie nos mire, ese momento en el que seleccionas tu canción favorita, una pista que siempre funciona para alegrarte desde el día hasta el alma. Ese momento tan mío, tan sincero, tan real.

Bailar como si la vida estuviera en juego, como si nos fueran a evaluar cuando las notas empiezan a bajar su intensidad, justo al final del espectáculo. Como si un jurado compuesto por hombres y mujeres muy serios y con aspecto enfadado fueran a levantar sus cartulinas con la puntuación correspondiente a nuestro show. Hemos hecho lo que sabíamos, lo importante siempre fue participar, o eso he oído.

75a3ab8d01a48d6846d007ede474682e

Bailar porque te lo pide el cuerpo, bailar hasta que el cuerpo aguante. Bailar como terapia, por derecho y por revés, por deporte, por afición o por simple teatro. Bailar hasta que no podamos más, hasta que los pies nos digan basta. Bailar sin complejos, sin ritmo ni compás. Bailar por bailar. Bailar porque sí.

Bailar como evasión, por diversión y con emoción.

Bailar y que el ritmo no decaiga. Con las luces apagadas o bajo el foco principal. Bailar en casa, en la calle, en la terraza o al borde de la piscina. Bailar y que nada ni nadie nos pueda parar. Bailar descalza sobre la hierba mojada, bailar sobre esos tacones imposibles o en pijama si hace falta. Bailar sin importar quién esté al otro lado, seguro que se apunta. Bailar con los pies en el suelo o a 100 metros por encima de las nubes.

3

Bailar sin miedo, ni restricción.

Bailar sin presión y con devoción.

Bailar bailando, sin ganas, con todas, cantando con más fuerza que nunca o repasando la melodía mentalmente, de forma silenciosa, privada, íntima.

Bailar contigo, abrazados, con los ojos cerrados. Que la vida es baile y nosotros elegimos la canción. Bailar sin ton, ni son. Bailar y despeinarme. Que de eso se trata. Bailar como nunca lo haríamos, como nunca lo hicimos, como si nunca más se volviera a repetir. Bailar como aquel día. Ese día. Bailar sin que importe nada más. Bailar sin remordimiento.

Bailar y que la vida nos pille bailando.

Y tú, ¿bailas conmigo?

LCDQ

Todas las imágenes: Pinterest

14 comentarios en “Que la vida nos pille bailando

  1. La cesta de mi bici dijo:

    Que bonito Bea!!! Y mientras lo leía no podía parar de mover los pies. El baile, es algo fundamental en mi vida, de hecho comencé a bailar como terapia en un momento de mi vida. Me dio alas y un grupo de amigos, que se han convertido en muy muy importantes en mi vida. Bailo en la ducha, en casa mientras paso la mopa, la fregona a veces es mi pareja de baile. Bailo en los semáforos si oigo música cerca. Bailo en la cocina mientras preparamos la cena… Bailemos siempre! Un besazo!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s