Carta abierta en un martes cualquiera

Verás, sé que hace mucho no hablamos, ni me acuerdo de la última vez que te vi. Sé que te sorprenderá que te escriba, pero, te diré, que ayer tuve un día de esos raros y, ya ves, me acordé de ti. Espero que no te moleste, creo que no lo hará, pero tenía que decírtelo. También te pondré en sobre aviso y te diré que  igual que vienen esos días tontos, así, de la misma manera, se van.

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Es -muy- probable que después de vernos, si es que finalmente lo hacemos, pongamos un punto y final a esos suspensivos que nunca debieron estar ahí tanto tiempo. Ese capítulo que debimos -y no supimos- cerrar hace tiempo. Creo que ha llegado el momento de hacerlo.

Perdón, me adelanté sin preguntar primero: ¿Qué tal si nos vemos un día? Ya sabes, una tarde cualquiera, mañana mismo, si te viene bien. Sin pretensiones o con todas juntas en la mochila, quién sabe. Podemos quedar en esa cafetería que tanto te gustaba -si es que te sigue gustando como entonces-, sí, esa, la de la esquina, la de las paredes azules y las sillas tapizadas con ese punto tan sesentero casi rozando lo hortera. El café no era de los mejores pero se podía tomar. Ahora no recuerdo bien el nombre, pero seguro que tú sabes de lo que hablo. Conozco otro sitio, de esos monos, modernos o hipster como dicen ahora, pero no creo que te venga bien, está lejos de tu parada de autobús. Por cierto, ¿te sacaste el carnet?

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Estoy segura de que cuando te vea no sabré por donde empezar, aún conociendo de antemano el final. Como si lo viera, dos besos y hasta la próxima. Sabe Dios cuando será. ¿Sabes?, han pasado muchas cosas desde entonces, demasiadas, y, seguramente, las mejores. Sí, sin duda, las mejores. Una pena que no lo hayas visto pero, en fin, la vida a veces es demasiado caprichosa y se concede estas licencias. Quiero contarte muchas cosas, todo. Te alegrarás de algunas, espero, de otras no tanto, pero ya sabes la vida…es así.

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Pero bueno, quiero que me hables de ti, ¿que tal? Venga cuéntame como va todo. Que ha sido de esos propósitos que tenias, ¿lograste ese trabajo?…Parece mentira que haya pasado tanto tiempo, ¿no crees? Aunque, si soy del todo sincera, tampoco me sorprende demasiado. Como antes te comentaba, es muy probable que después de esto vuelvan a pasar otro puñado de años sin que apenas crucemos una palabra. Ya ves, el destino y sus caprichos…o los nuestros.

En fin, tampoco quiero extenderme demasiado, mucho menos parecer pesada e insistente. Ya sabes, si te apetece dime hora y lugar. Allí estaré, siempre puntual. Es de las pocas cosas que puedo prometerte.

LCDQ

12 comentarios en “Carta abierta en un martes cualquiera

  1. FELICIDADES50 dijo:

    Sencilla maner de quedar… esta carta es la que muchas veces pensamos … que queremos hacerlo pero no encontramos el día… ese ideal que nos quede a mano … pero .. siempre hay un pero… o dos… en fin… que si te hace acercarte a Galicia .., ya sabes… aquí estaré.. esperando o desesperando.

    Un placer volver a leer un post … de tú blog.

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