Entonces te das cuenta

Es entonces cuando te das cuenta de las cosas buenas de la vida. Cuando sabes que ya no eres una niña y estás bien, realmente bien. Cuando echas un vistazo atrás y te sientes satisfecha, segura de ti misma y con las ideas más claras que nunca. Cuando sabes perfectamente lo que quieres, cuándo, cómo y a quién quieres. Cuando no te importa gritar a los cuatro vientos que las noches no se hicieron para ti. Cuando lo tuyo es el café con mucha leche y azúcar, sí azúcar de la de toda la vida, que no se me escandalice nadie, por favor. Cuando, a lo largo de los años, has sabido rodearte de personas que te quieren de verdad. Esos son los que cuentan. Los que restan es mejor apartarles de la operación, sin más reproches ni miramientos, que aquí estamos para vivir.

Audrey Hepburn pulls a funny face

Cuando disfrutas de una peli un sábado por la noche y mueres por el cocido cualquier domingo de invierno. Cuando prefieres comprar poco y de calidad a mucho y malo. Cuando eres exigente contigo misma. Y también lo buscas en los demás. Cuando dejas de dar bandazos. Cuando no sigues modas y te rindes al estilo. Cuando sabes que la felicidad se cuenta por momentos. Momentos como descubrir jardines secretos en lugares inverosímiles de la mano de las mejores.  Porque sí, son las mejores. Cuando sabes que la elegancia es algo innato en las personas, o sí o no.

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Cuando cuidas los detalles. Cuando tomar el aperitivo con una amiga se convierte en el mejor plan del mundo. Cuando te interesa la política, debates de investidura incluidos. Cuando empiezas a quitar la parte más negra del plátano para comerte el resto. Y el pescado dejó de ser aburrido hace tiempo. Cuando los libros jamás fueros electrónicos, el papel siempre manda.

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Cuando echas de menos. Y, a veces, echas de más.

Cuando disfrutas de la buena música sin necesitar nada más, tampoco nadie más. Cuando buscas la felicidad en las cosas más sencillas, una tarde de lluvia, un paseo relajado por el campo, una tarde escribiendo sin parar, una merienda de domingo que se convierte en una ronda de mojitos en un sitio especial.

Cuando sabes para lo que estás. Cuando te sientes realmente bien con la persona que eres. Cuando quieres rodearte de los mejores. Cuando, sí, vas por buen camino aunque en el trayecto puedas encontrarte con algunos baches. Pero nada te detiene. Cuando tienes planes, proyectos, objetivos y metas que conseguir y superar. Algunos con fecha, día y casi hora. Cuando cuentas con el apoyo de los tuyos como ese abrigo por encima el día más frío del año.

Cuando estás feliz y no te importa reconocerlo. Cuando sabes que pueden venir tiempos peores pero también mejores. Cuando todo se reduce a un baile, a no tener miedo a casi nada, cuando toca andar descalza y despeinada. Cuando quieres como nunca y más que antes. Cuando estás ahí, sola y una sonrisa tonta se dibuja en tu cara…

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Sí justo ahí, cuando te das cuenta de todo.

CDQ

Todas las imágenes: Pinterest

11 comentarios en “Entonces te das cuenta

  1. La cesta de mi bici dijo:

    ¡Que bonito Bea! Me ha encantado. No has podido describir mejor ese sentimiento “te das cuenta”. Y yo mientras lo iba leyendo me iba dando cuenta de pequeñas cosas que sabía que en algún momento me había dado cuenta, pero no era consciente del todo. Un beso.

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