Somewhere only we know

Recomiendo leer este post con la canción que le da título de fondo: “Somewhere only we know” de Keane)

Era viernes por la noche y no sabíamos qué hacer. Salir a cenar o quedarnos en casa viendo alguna peli de esas de “no pensar demasiado”. Ya sabes, algo sencillito y facilón, que los viernes tampoco estamos para demasiado. La semana larga y tediosa se hacía interminable hasta hace unas horas pero, como todo, llegó el ansiado descanso del guerrero. Ese invierno melancólico y un viernes lluvioso hizo el resto: que nuestra mente volara a cientos, miles, de kilómetros de aquel cómodo sofá para llevarnos a esa ciudad de las estrellas de la que últimamente todo el mundo habla. La La Land, dicen por ahí.

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Y tanto, añado yo.

Siempre he pensado que todos tenemos un lugar en el que fuimos felices. Un sitio especial. Mágico. Favorito. No importa si es un banco o una simple calle sin salida. Puede que sea un camino en medio de la nada, un trozo de arena, una valla que se cae en pedazos o ese bar por el que no parece pasar el tiempo. El caso es que, sea lo que sea y esté donde esté, creo que cada uno de nosotros tenemos un rincón particular en el que la felicidad campó a sus anchas en un momento determinado. Ese rincón al que tu mente vuela cada viernes lluvioso de invierno en el que no apetece nada. Y eso, nada más y nada menos que eso, basta para que ese lugar pase a ser eterno.

No entiendo a Sabina cuando decía que al lugar donde has sido feliz no debieras volver. ¿Por qué no? Yo, si pudiera, lo haría una y otra vez. Una y otra vez. De hecho, aquel viernes mi mente lo hizo. Creo que la tuya también.

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Recuerdo estar metidos en aquel coche de dimensiones descomunales, era una mañana de calor insoportable…¿miércoles? ¿jueves? ¡qué más daba! Aquellos días parecían un continuo sábado. El conductor nos recomendó visitar aquella azotea:

– ¿Veis la terraza de aquel edificio? Ayer un amigo entró por casualidad y me dijo que le había encantado…Parece algo secreto, casi clandestino…Si podéis, pasaros alguna noche y me decís qué os parece. Tiene buena pinta, ¿verdad?

No solemos ser de los que siguen al pie de la letra las recomendaciones de las guías turísticas típicas de cada ciudad. A veces, merece la pena perderse por las calles y dejarse llevar por el ritmo que marca el lugar. Pero esta recomendación era diferente, algo nos decía que debíamos conocer aquel lugar misterioso que por las noches iluminaba el solitario y oscuro Downtown de Los Angeles.

Recuerdo la primera noche que nos acercamos a aquella puerta, un señor alto, con traje y con cuerpo trabajado a golpe de gimnasio, nos pidió nuestra ID., ¡lástima no llevar encima los pasaportes! ¡nosotros sólo íbamos a echar un vistazo! ¡pero si yo iba en chanclas! Aún así, el amable señor nos invitó a subir para dar una vuelta y contemplar lo que él ya sabía: el sitio más mágico de la ciudad. Y eso mismo hicimos: subimos, miramos, volvimos a mirar, bajamos por aquel estrecho ascensor y nos prometimos el uno al otro volver la noche siguiente. Eso sí un poco más arreglados. Al menos, sin chanclas.

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Aquella azotea californiana prometía demasiado.

Y así fue. Todo sucedió como lo habíamos planeado. Después de pasar un atípico e inolvidable día de playa y el baño de rigor en la piscina más bonita del mundo, tocaba volver a esa terraza que nos estaba esperando. Poco más de 100 metros separaban nuestro hotel de aquella puerta negra. Saludamos amablemente, mostramos nuestros pasaportes, cruzamos unas turbias cortinas de terciopelo color vino, cogimos aquel lúgubre ascensor y subimos directos a la planta 16.

A partir de este momento… poesía pura, amigos.

Os pongo en situación, el Perch es un rooftop con las mejores vistas (360º) del skyline de Los Angeles con una inspiración claramente francesa. Está dividido en dos espacios, uno, el de la planta 15, es un restaurante/bar de ambiente bohemio y relajado. Perfecto para cenar con calma mientras escuchas algo de música en directo. Es fantástico recordarlo, si cierro los ojos puedo volver en cuestión de segundos a sentir lo que allí se respira. Es magia, no hay más. En el piso de arriba, se encuentra la azotea propiamente dicha, con una decoración más desenfadada, una combinación de mesas altas y bajas, sillones repartidos por todo el espacio, mucha vegetación y pequeñas bombillitas que iluminan cualquier rincón al que mires.

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El resultado es algo espectacular. Siempre digo que es muy difícil explicar lo inexplicable y éste es un claro ejemplo. Hay que vivirlo para saber de lo que hablo. Estar en una terraza, en esa terraza, con la ciudad de Los Ángeles a tus pies fue una experiencia que jamás olvidaré. Estar a tu lado lo hizo insuperable.

Lo que aquella ciudad nos dio no es ningún secreto, lo que allí vivimos sólo nosotros lo sabemos.

Jamás olvidaré esa cena. – ¡Qué bien hicimos es seguir la recomendación de aquel señor! – Tampoco aquella ciudad que nos enamoró desde el primer momento. Sé que fue una noche, apenas unas horas, pero suficiente para saber que ese momento sería eterno. Esos lugares, esos instantes de felicidad compartida, esos sitios a los que nuestra mente viaja sin pedirnos permiso cualquier viernes lluvioso de enero…

Porque todos tenemos un lugar en el que fuimos felices.

Porque siempre merecerá la pena volver.

Algún día.

“So why don’t we go
Somewhere only we know?”

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TODAS LAS IMÁGENES: Vía @Pinterest @perchlosangeles

8 comentarios en “Somewhere only we know

  1. Entre suspiros y un café dijo:

    No he estado nunca, pero entre la descripción que detallas, las fotos y la música de fondo (Keane es mi grupo favorito, cuenta con ventaja), se me hace irresistible la idea de vivirlo en primera persona…

    ¡Gracias guapa! Ha sido un viaje bonito.

    PD: Y sí, yo he vuelto a sitios que me han hecho muy feliz, y volveré siempre que pueda 🙂

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  2. La cesta de mi Bici dijo:

    Madre mía Bea!!! Con este día tan gris, conforme iba leyendo, he cerrado los ojos y me he telepostrado allí. No estuvimos, pero me lo he imaginado con todos los detalles, y me lo apunto para la próxima vez que vayamos, porque volveremos, estoy segura. Gracias a este relato he vuelto a perderme en el recuerdo de ese viaje inolvidable. Con que gusto estos ratitos para leerte amiga. Un besazo.

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  3. Miss Poessía dijo:

    Es cierto que es muy difícil explicar lo inexplicable, pero tú te has acercado bastante con este texto tan hermoso y has transmitido mucho, que es lo que importa. Además, aciertas una vez más con la recomendación musical. Gracias por tanta magia, me gustaría leer todas tus entradas, pero desgraciadamente mi tiempo es limitado jeje… Enhorabuena por el blog, seriously. Me encanta y espero regresar a menudo.
    Besotes!

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