Cuando las despedidas son amargas

No sé si tener demasiados recuerdos de un determinado lugar puede resultar del todo positivo o más bien lo contrario. Lo digo por ese temido momento de la despedida, cuando no hay vuelta atrás y el adiós para siempre es la única palabra aceptada. El lugar de las memorias del pasado, de la infancia, de los primeros años y torpes pasos. El lugar de las reuniones, de las celebraciones y de la vida dominical en familia. Recuerdos que el paso de los años se han encargado de formar en gran parte a la persona en la que uno se va convirtiendo.

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